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  • Ignacio De los Reyes

De acentos y nómadas


Hace poco me encontré con una amiga a quien no veía desde hace tiempo. “Ya hablas como un mexicano”, me decía riéndose. “A huevo”, le respondí.

Cuando vuelva a México me recordarán que soy gachupín, exagerando la zeta y añadiendo un “joder, tío” a cada imitación. “Puez tío ez que erez eshpañol, joder”. Cuando vivía en Buenos Aires me decían que era gallego y cuando volvía a España me preguntaban por qué entonaba como un porteño. Ojalá tuviera la misma facilidad para que se me pegara el tono de Maggie Smith, pero mi inglés sigue teniendo el acento de Pedro Almodovar.

He tenido la fortuna y privilegio de viajar. A veces acompañado y otras solo. En ocasiones, las peores, acompañado y sintiéndome profundamente solo. Mi trabajo me ha permitido trabajar en distintos lugares que ahora llamo mi hogar. He vivido en ocho ciudades, tengo a cuestas más mudanzas de las que desearía y tantos amigos en esos países como mi corazón puede aguantar.

Me costó mucho aceptar que disfruto siendo nómada. O extranjero. O inmigrante... o inestable, qué se yo. Que probablemente México no sea el último lugar donde viva, y que a veces sonaré como un español latinizado y otras como un latino ibérico. Que quizás no todos lo entiendan ni aprueben. Que tal vez yo esté loco, o que quizás sea culpa de los astros por aquello de ser géminis. Me costó mucho aceptar que todo eso que opinen me da igual.


Y que en verdad, no saber cuál será mi próximo destino es algo me fascina y me flipa... un chingo.

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IDLR Content and Community. Consultoría en Estrategia de Contenidos Digitales.